El Golfo Pérsico, como región riquísima que es, riega de petrodólares todas las competiciones deportivas que allí se organizan, en actividad en la que los países de la zona han sido protagonistas en este siglo XXI. Sin embargo, es también una de las regiones de mayor inestabilidad política del mundo, y esa circunstancia se está poniendo muy seriamente de manifiesto en los últimos meses.
Sin embargo lo sucedido en las últimas horas en Ryadh, la capital de Arabia Saudi, ha sido un salto cualitativo. La guerra que la monarquía más potente de la zona mantiene contra los rebeldes hutíes del Yemen, aliados de Irán, su tradicional rival, ha llegado de forma sangrienta a la capital del reino saudí. Esta misma semana un ataque con misiles contra el aeropuerto Rey Khalid de Ryadh ya causó víctimas mortales. Y este sábado, al menos 12 personas han muerto y más de 300 han resultado heridas, varias en estado crítico, en un nuevo ataque. Según RTVE, dos funcionarios occidentales han advertido a la agencia Reuters que la cifra de muertos y heridos no es definitiva. El ataque se produjo sin previo aviso y sin que se emitiera ninguna alerta a través del sistema de advertencia de amenazas de Arabia Saudí.
Este ataque se produce a pocos días vista de que en Arabia Saudi tenga lugar otro de los grandes eventos deportivos con los que el país quiere mostrar su pujanza económica y su evolución sociopolítica: La Six King Slam, una exhibición generosamente dotada económicamente, en la que este año están anunciados Carlos Alcaraz, Novak Djokovic, Alexander Zverev, Taylor Fritz, Álex de Miñaur y Learner Tien, que sustituye al lesionado Sinner.
El torneo tendrá lugar en la ABN Arena, que dista solo 40 kilómetros del aeropuerto atacado.
Varias compañías aéreas han anunciado la cancelación de sus vuelos con origen y destino en Riad -el aeropuerto, además, está temporalmente cerrado-, y España, Alemania, Reino Unido, Estados Unidos y Canadá han recomendado a sus ciudadanos no viajar a través del aeropuerto de Riad.Francia ya había advertido a sus ciudadanos que no debian viajar a la capital saudí por vía aérea, "salvo por motivos imperativos". Además, el aeropuerto de Dammam ha sido también atacado.
Los hutíes, apoyados por Irán, han reivindicado en las últimas semanas ataques con drones y misiles balísticos contra instalaciones civiles y militares saudíes, en respuesta al apoyo saudí al gobierno de Yemen, al cual combaten. Amenazan también la navegación -y, consiguientemente, el tráfico de petróleo-, por el Mar Rojo.
