Alexander Zverev tiene el gran mérito de ser uno de los mejores tenistas del mundo y, al mismo tiempo, convivir con la diabetes. Es por eso que, una vez campeón del US Open, se acordó de su madre Irina, la que quiso darle la oportunidad de ser deportista de élite después de que se le diagnosticara esa enfermedad.
"Cuando a tu hijo de cuatro años le diagnostican diabetes y los médicos en el consultorio te dicen que su vida y el deporte van a estar sumamente limitados, se necesita una madre muy fuerte para salir de ahí y decir: 'Mi hijo será lo que él quiera ser. Si quiere ser tenista, será tenista; si quiere hacer otra cosa, la hará, pero esta enfermedad no nos va a definir'", declaró Sascha ante el aplauso de la grada.
Un padre entrenador
Zverev viaja con su padre Alexander, que hace las funciones de entrenador.
