A principios de semana, Aryna Sabalenka confesaba que el número 1 de la WTA le daba igual si se coronaba por tercera vez consecutiva en el cuadro individual femenino del US Open. Elena Rybakina, su gran rival, la ha dejado sin nada. La kazaja será este lunes la nueva número uno mundial —lo es virtualmente desde el pasado miércoles— y esta misma derrotó el sábado a Sabalenka en la lucha por el título, por 6-4, 5-7 y 6-2, en 2 horas y 21 minutos. Ganó con clase, con un servicio directo.
Las finales de Grand Slam están para ganarlas más que jugarlas. Y acabar con esa misión le está costando un mundo a Aryna recientemente. La pasada campaña, hincó la rodilla en la última ronda del Open de Australia y Roland Garros. Y el pasado mes de enero, perdió la de Australia frente a Rybakina.
La kazaja ya es un dolor de muelas para la tenista de Minsk, que no puede con su sangre fría. Se demostró en Melbourne y ha vuelto a pasar en Nueva York. Mientras Sabalenka es todo temperamento, a su repetida verdugo parece que todo le da igual. Aunque en el fondo no sea así.
Recuperado su entrenador, Stefano Vuzkov, que hace dos años fue sancionado por la WTA por maltrato a la tenista, Elena responde con éxitos a la inversión millonaria del magnate, Bulat Utemuratov.
El presidente de la federación kazaja de tenis estuvo detrás de la nacionalización de Rybakina en 2017. Cabe recordar que es natural de Moscú. Con una fortuna estimada de 3.700 millones de dólares, Utemuratov vibró como uno más en uno de los palcos de la Arthur Ashe neoyorquina.
Rybakina es una máquina de precisión. No es de colgantes ni de tatuajes. A pesar de pegarle fuerte a la pelota son contados sus errores no forzados. Y es precisamente esa estadística la diferencia con Sabalenka.
La bielorrusa acumula un fallo tras otro cuando entra en barrena. Le pasó en el quinto juego de la final y acabó entregando su servicio. Le costó la manga inicial.
No llegaba al 40 por ciento de puntos ganados con el primer servicio. Aryna odia correr de un lado a otro y era exactamente eso a lo que le obligaban. Tuvo que cambiar de táctica y buscar los puntos en la red.
A las palancas de la mejor tenista del planeta le ayudan su 1,84 metros. Sabalenka tiró de orgullo para fabricarse dos pelotas de segundo set. Era en el décimo juego del segundo set, con 15-40. Falló pero volvió a la carga en el decimosegundo asalto.
Tanta insistencia tuvo premio y firmó las tablas en el marcador, que era lo que querían los aficionados que habían pagado la entrada. La más barata estaba en 500 dólares.
A la bielorrusa le sobraban ganas, pero le faltaban piernas y le dolía la espalda. Encajó el segundo 'break' nada más empezar el tercer set y ya no tuvo margen para una segunda remontada.
Obstáculo para España
La flamante campeona del Abierto de los Estados Unidos se sitúa con una renta de 2.026 puntos respecto a Sabalenka. La próxima aparición de la kazaja será el día 23 de septiembre en Shenzhen con motivo de los cuartos de la Billie Jean King Cup que le va a enfrentar a la España de Carla Suárez.
