Mientras Ben Shelton se ejercitaba el lunes en las pistas de Flushing Meadows, los aficionados buscaban a Carlos Alcaraz, un ídolo de masas en Nueva York y en cualquier punto del planeta al que viaja. El murciano decidió, junto a los miembros de su equipo, tomarse el día libre para ser un turista más en la ciudad de los rascacielos. Junto a su cuerpo técnico se desplazó al parque de Chelsea para estirar los músculos y conocer un enclave que destaca por la estatua Chelsea Doughboy:
Dentro del propio parque, en el lateral de la Novena Avenida, se puede ver este histórico monumento de bronce de 1921 dedicado a los soldados locales de la Primera Guerra Mundial. Alcaraz también ha visitado el nuevo parque flotante.
Alexander Zverev, primer cabeza de serie del cuadro individual masculino, ha jugado cuatro partidos y todos ellos han sido en el último turno de la sesión nocturna. Y lo mismo pasará este miércoles con el quinto, en los cuartos que le cruzarán ante Botic van de Zandschulp.
Mientras la mayoría de jugadores prefieren evitar la sesión nocturna, para tener la tarde libre e irse antes a dormir. Zverev prioriza el sueño. En los Grand Slam, ha confesado que necesita entre 10 y 11 horas, y no le gusta madrugar. Solución: jugar de noche cuando nadie más quiere. Eso le permite librarse de las ruedas de prensa oficiales y se limita a dar un par de declaraciones en una especie de zona mixta.
Wimbledon ha dicho basta a la corriente de poblar los torneos de 'influencers' con millones de seguidores en sus redes sociales, pero sin conocimiento de tenis. La ATP, en las finales de Turín 2025, fue la primera en abrir las puertas a los creadores de contenido invitando a 11 a la cita de maestros. Los 11 han pasado a 100 en el US Open. En Estados Unidos todo es a lo grande.
Alcaraz no sólo destaca en la pista sino también con su banquillo. Al igual que el tenista, sus hombres de confianza tienen varias equipaciones estos días en Nueva York. En ella lucen cuatro de los patrocinadores del campeón de siete grandes: BMW, ElPozo, Isdin y Ant International. Este último va cambiando su denominación según la zona geográfica.
Shelton ganó el partido de cuartos gracias a la poderosa arma que tiene en el servicio. En el segundo punto del partido fue capaz de mandar la pelota a 233 kilómetros por hora. De poco le sirvió tanta velocidad porque acabó por hincar la rodilla.
