Los tenistas hacía tiempo que reclaman un mayor pastel en el reparto total de beneficios en los torneos del Grand Slam y el US Open ha sido el primero que ha dado un paso adelante para contentar a los profesionales de la raqueta. La dirección del certamen neoyorquino anunció el pasado jueves una cifra récord en premios que asciende a 108 millones de dólares. Eso significa un 20 por ciento más de dinero para los jugadores respecto a la pasada edición.
Los campeones individuales, sin ir más lejos, se llevarán a casa un talón de cinco millones y medio de dólares. Carlitos ya ingresó en 2025 el mayor botín de la historia del tenis y que ascendió a cinco millones de dólares, que en euros fueron 4.291.770 euros.
Craig Tiley, el dirigente que ha hecho más grande el Open de Australia, desembarca como máximo responsable de la USTA (Federación Americana de Tenis).
El organismo que explota los derechos del último grande del calendario ha puesto unos precios muy elevados para los aficionados que quieran asistir a partir de esta semana a las pistas de Flushing Meadows.
El martes se inicia oficialmente el torneo con el mixto. Una entrada en la Arthur Ashe va desde los 70 dólares hasta los casi 500. Esa misma jornada se celebra un partido de exhibición con Roger Federer como cabeza de cartel.
En la central más grande del mundo, con capacidad para más de 23.000 espectadores, se venden los abonos entre 84 dólares y casi 900. Aunque lo más impactante es que para un abono en la primera jornada del cuadro individual, del domingo 30 de agosto -sólo con derecho a las canchas exteriores-, dispara su precio hasta los 323 dólares. Cada día de competición hay sesión de día y de noche, con tickets diferentes en función del horario.
Agravio comparativo
Por el mismo día y el mismo tipo de billete, el Open de Australia cobró a sus seguidores 35 dólares. En Roland Garros la cifra fue de 45 dólares y en Wimbledon, considerado la catedral del tenis, fueron 44 dólares los que tuvieron que desembolsar los aficionados.
Millonarios tendrán que ser los que quieran ver de cerca la final femenina, con abonos de 1.696 dólares. Hasta 2.938 se dispara el ticket más caro para la final masculina.
