Se suele decir que cuando el río suena agua lleva. En 2012, la final del Open de Australia, entre Rafael Nadal y Novak Djokovic, marcó un antes y un después en el tenis. Estuvo muy bien el espectáculo, pero las 05.53 minutos de parido hicieron replantear las reglas a los jerarcas del tenis. Desde entonces se aceleró el juego, con el reloj de tiempo en el saque, en el calentamiento...

La obsesión era no perder aficionados y que estos se marcharan a otras disciplinas deportivas donde sabes cuándo empieza un partido y cuándo termina. No es el caso del tenis y mucho menos en los Grand Slam donde los enfrentamientos siguen siendo al mejor de cinco sets.

Andrew Abdo, el nuevo CEO del Open de Australia, en sustitución de Craig Tiley, que se ha movido al US Open, ya ha abierto la posibilidad del cambio: "Quizá no juguemos al mejor de cinco sets en los Grand Slam del futuro"

Esa idea es compartida por deportistas de renombre mundial como el argentino Manu Ginóbili. "¿Realmente necesitan los Grand Slam ser al mejor de cinco sets? Cinco horas se siente una locura para los jugadores, incluso para los fans", escribía en sus redes sociales.

El debate está abierto. Feliciano López, director del Mutua Madrid Open y de las Finales de la Copa Davis de Bolonia, está estos días en Nueva York como comentarista de televisión.

En su caso es un defensor de los cinco sets y lo hizo evidente tras el duelo entre Alcaraz y Shelton que terminó a altas horas de la madrugada: "Larga vida a los 5 sets. Una pena que uno tenga que perder, el tenis es cruel pero fascinante a la vez. Carlitos está sano! Gracias a todos los valientes que esta pasada madrugada nos habéis acompañado".

Larga vida a los cinco sets

Tanto Alcaraz como Shelton mostraron su sorpresa que en un día laboral la grada de la central de Nueva York no se despoblara. Fue una excepción y las mentes pensantes del tenis buscan atraer a las nuevas generaciones. Con partidos tan largos no lo van a conseguir.